Un país que no produce sus vacunas, importa su vulnerabilidad

Por MARÍA DEL CARMEN TELLO VACA

La evidencia histórica mexicana establece la obligatoriedad de ciertas vacunas (por ejemplo, viruela y otras), y hasta la exigencia de certificado en actos civiles. México tenía una base legal propia para vacunación obligatoria (al menos para ciertos biológicos y épocas). Lo podemos ver en un acta de la Legislatura XLII – Año III – Período Ordinario – Número de Diario 20. En la ciudad de MÉXICO, D. F., el día JUEVES 11 DE NOVIEMBRE DE 1954.

El Instituto Farmacéutico (Inefam) señala que entre 2018 y 2019 las autoridades de Salud adquirieron 56 por ciento menos de vacunas, pues mientras en 2018 se adquirieron 45 millones de piezas de distintas vacunas, durante 2019 se compraron 20 millones de piezas.

El desabasto de vacunas ha impactado en la atención de salud de los niños y ha agravado el cumplimiento de metas de vacunación de sarampión, hepatitis, difteria, poliomielitis y tuberculosis, en medio de la epidemia de Covid-19, situación que se puede seguir agravando con el paso de los años, incluso meses. Gaceta Parlamentaria (Partido Revolucionario Institucional), año XXIV, número 5740-IV, miércoles 17 de marzo de 2021,

¿Qué pasó en México que dejamos de tener soberanía vacunal y dejamos de vacunarnos?

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Birmex – Instalaciones. Créditos: birmex.gob.mx/instalaciones

Historia

Instituto de Higiene / Instituto Nacional de Higiene. (Finales del siglo XIX – mediados del siglo XX).

  • Fue la primera estructura formal del Estado mexicano dedicada a: producir sueros y vacunas (viruela, tifoidea, difteria), control bacteriológico, campañas sanitarias.
  • Dependía del aparato de Salubridad del Estado posrevolucionario.
  • Aquí nace la idea de producción pública de biológicos.

Instituto Nacional de Salubridad y Enfermedades Tropicales (INSET). (Mediados del siglo XX)

  • Amplía capacidades: investigación, producción, control de calidad.
  • Clave en campañas contra enfermedades infecciosas en zonas rurales.
  • Consolida la lógica de prevención masiva.

Laboratorios Nacionales de Biológicos (LNB). (Segunda mitad del siglo XX)

  • Estructura más industrial: producción sistemática de vacunas, sueros y reactivos.
  • Abastecía directamente al Estado.
  • Antecesor operativo directo de BIRMEX.

Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México. (1999)

  • Se crea BIRMEX como empresa de participación estatal mayoritaria.
  • Integra y hereda: instalaciones, personal técnico, experiencia acumulada de las instituciones previas.
  • Cambio clave: pasa de instituto público a empresa estatal, bajo lógica mercantil-administrativa, pero con misión sanitaria.

La idea no cambió más bien se debilitó. Más allá del nombre, la función era la misma: producir biológicos estratégicos para proteger a la población, sin depender del mercado.

Los nombres cambiaron; la misión se mantuvo durante casi un siglo… hasta que dejó de tratarse como prioridad estratégica.

¿Qué pasó con BIRMEX Antes de romperse?

Durante décadas, BIRMEX fue:

  • Productor nacional de biológicos (no solo envasador).
  • Pilar del Programa de Vacunación Universal.
  • Herramienta de soberanía sanitaria: Permitía planear con años de anticipación. Amortiguaba crisis internacionales. Garantizaba continuidad sexenal del abasto.

Gracias a BIRMEX, México no dependía totalmente del mercado internacional.

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Cartilla Nacional de Vacunación

El debilitamiento (2006–2012)

Con el sexenio de Calderrón ocurre el primer cambio estructural:

  • Se desinvierte en capacidad productiva.
  • No se modernizan plantas ni se actualizan procesos.
  • Se opta por: compras externas, acuerdos con farmacéuticas privadas, importación como solución “eficiente”.

En la pandemia AH1N1 (2009) queda claro:

  • BIRMEX ya no podía responder como productor estratégico.
  • El Estado depende de proveedores privados internacionales.

Aquí BIRMEX deja de ser garante y pasa a segundo plano.

La anestesia institucional (2012–2018)

Con Peña Nieto:

  • BIRMEX no se reconstruye.
  • Tampoco se elimina formalmente.
  • Se mantiene como: operador marginal, intermediario, figura simbólica.

Las vacunas siguen llegando cada vez menos, pero por contratos privados, no por soberanía productiva.

El sistema “funciona”, pero sin red de seguridad.

El cambio (2019–2021)

Cuando entra la nueva administración:

  • BIRMEX ya no tenía capacidad instalada para cubrir el hueco.
  • No podía producir de emergencia.
  • No podía sustituir importaciones.

Resultado:

  • Desabasto.
  • Retrasos.
  • Caída de coberturas.

Aquí se vuelve evidente:

No se puede reconstruir soberanía vacunal en un sexenio si se desmontó la estructura que le daba soberanía a México durante dos sexenios. No se puede reconstruir soberanía vacunal cuando la empresa donde se producían vacunas no existe ni en los huesos, se tuvo una pandemia encima y necesitábamos vacunas. Fue como tratar de llegar de Mérida a Tijuana en un auto sin gasolina. Eso fue lo que recibió la administración de Andrés Manuel López Obrador.

Qué es hoy BIRMEX

Hoy BIRMEX:

  • Existe jurídicamente.
  • Ha sido relanzada en el discurso.
  • Opera más como: envasador, distribuidor, gestor logístico, que como productor integral de biológicos.

Es un actor necesario, pero ya no es el garante absoluto del abasto anual como lo fue. ¿Puede volver a serlo? ¿Se está trabajando en ello? Seguro que sí: Birmex operará de nuevo.

La síntesis

El problema no fue que BIRMEX desapareciera, sino que dejó de ser tratada como infraestructura estratégica. Cuando llegó la crisis, ya no estaba en condiciones de responder.

Un país deja de garantizar vacunas cuando renuncia a producirlas. BIRMEX no cayó: fue dejada caer.

Así, México que siempre fue un referente internacional en salud pública preventiva con la Cartilla Nacional de Vacunación como instrumento de política de Estado, para prevenir enfermedades transmisibles comenzó a dejar de ser obligatoria.

Hasta bien entrada la primera década del siglo XXI, la cartilla se exigía de facto para la inscripción de niñas y niños en guarderías, kínder y escuelas públicas y privadas. No siempre por ley explícita, sino por cultura institucional. Las vacunas eran gratuitas, universales, y el mensaje era claro: la salud infantil no se negociaba. Las campañas masivas en radio y televisión -las Semanas Nacionales de Vacunación- reforzaban esta idea con pedagogía constante y presencia territorial.

Sin embargo, este modelo no colapsó de un día para otro. Se fue desmontando por capas, a lo largo de los sexenios de Calderrón y de Peña.

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El primer quiebre estructural ocurre durante el sexenio de Felipe Calderón, particularmente con la pandemia de influenza AH1N1 en 2009. En ese momento quedó expuesta una realidad incómoda: México ya no tenía soberanía plena en la producción de vacunas. No había vacunas antigripales suficientes al inicio, ni capacidad inmediata para producirlas. El Estado dependió de compras externas y de farmacéuticas privadas. Paralelamente, la empresa pública BIRMEX -que durante décadas había sido pilar de la producción nacional de biológicos- fue debilitada, relegada y desarticulada como proyecto estratégico. No desapareció formalmente, pero perdió músculo, propósito y centralidad. A partir de ahí, el Estado dejó de ser productor y garante, para convertirse en comprador dependiente.

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En 2009 solo hubo vacunas para personal sanitario

Con Enrique Peña Nieto no se produjo una crisis visible, pero sí algo más sutil y quizá más dañino: la anestesia (en sentido figurado). Las campañas masivas se apagaron progresivamente, la vacunación dejó de ocupar el centro del discurso público y se asumió que la cultura preventiva estaba “resuelta”. La cartilla empezó a dejar de exigirse con rigor en escuelas, bajo el argumento, aparentemente progresista, de no condicionar el derecho a la educación. El vínculo histórico entre sistema educativo y sistema de salud pública comenzó a romperse. La vacunación siguió funcionando, pero por inercia, no por convicción política ni pedagógica. Los gobiernos revolucionarios que implantaron la vacunación, renunciaron a seguir apoyando la vacunación poblacional y la soberanía vacunal.

El golpe final llegó entre 2019 y 2021. Un sistema ya debilitado enfrentó desabasto real de vacunas y, posteriormente, la pandemia de COVID-19. En ese contexto, el Estado ya no podía exigir lo que no podía garantizar. La cartilla no fue derogada, pero dejó de operar como instrumento efectivo. Las campañas masivas desaparecieron, la comunicación pública se fragmentó y la responsabilidad colectiva se desplazó hacia la decisión individual. El resultado fue una caída histórica en las coberturas de vacunación y la reaparición de enfermedades prevenibles.

Hoy, el país paga las consecuencias de ese desmontaje gradual: generaciones con esquemas incompletos, brotes evitables y una sociedad que perdió la memoria de que la vacunación no es solo un derecho, sino también una obligación ética con los demás.

La cartilla no desapareció por decreto. Desapareció cuando el Estado dejó de sostenerla con producción, logística, pedagogía y autoridad moral. Recuperarla no implica solo volver a imprimir cuadernillos o exigir documentos en escuelas; implica reconstruir la idea de la salud pública como bien común, la prevención como política central y la soberanía sanitaria como asunto estratégico, no administrativo. Por eso, la soberanía es un asunto fundamental en la vida de la patria. Es por eso que la disyuntiva ha sido y será: Patria o Muerte que en salud significa tal cual: Soberanía o Muerte. Hoy el sarampión es testigo a gritos de esto: sin soberanía vacunal enfrentamos una epidemia.

EPÍLOGO

La vacunación funciona cuando es visible, constante y colectiva. Cuando se vuelve invisible, opcional o silenciosa, deja de proteger. Y eso, como ya aprendimos, siempre termina saliendo caro.

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BIRMEX no es una empresa más: es una pieza de soberanía. Cuando un país decide producir sus propios biológicos -antivenenos, anticrotálicos, vacunas- no está compitiendo con el mercado: está protegiendo a su población.

Dar a BIRMEX la importancia estratégica que merece significa recuperar tecnología, capacidad productiva, planeación multianual y control de las cadenas de suministro, desde la fabricación hasta la red de distribución. Significa dejar de reaccionar tarde y volver a anticiparnos. En salud pública, anticiparse salva vidas.

Un Estado que asume la responsabilidad de producir y garantizar sus biológicos es un Estado que no especula con la prevención, que no subordina la protección colectiva a la lógica del capital ni a la volatilidad del mercado internacional. Es un Estado que entiende que la vacunación, los antivenenos y los sueros no son mercancías, sino infraestructura crítica.

Si México apuesta de nuevo por BIRMEX como pilar: con inversión, ciencia, talento y gobernanza técnica, sí o sí tendremos un país más saludable, mejor cubierto y preparado para enfrentar la próxima epidemia o pandemia. Cuando la salud es responsabilidad pública, la respuesta llega a tiempo.

Para seguir analizando y leyendo:

1) Evidencia de recortes/subejercicio y mala planeación en la planta de vacunas (Calderrón)

a) Gaceta Parlamentaria (Cámara de Diputados), 2010

Hay intervenciones legislativas donde se señala que en 2009 a BIRMEX se le aprobó presupuesto para la planta de influenza y se reportan recortes y bajo ejercicio. En el gobierno de Calderrón “no se priorizó / no se ejecutó con consistencia”.

b) Nota de contexto con referencia a hallazgos ASF* (Calderrón / planta influenza) *ASF es Auditoría Superior de la Federación.

Hay notas periodísticas que citan hallazgos de auditoría sobre subejercicio y planeación inadecuada del proyecto de la planta (influenza) en 2009.

c) Discusión sobre presupuestos propuestos (Calderrón)

Hay referencias hemerográficas sobre intentos de reducir presupuesto de BIRMEX mientras la planta era prioridad (contexto legislativo). El doble discurso: es “prioridad” pero no se fondea esa “prioridad”.

2) Evidencia presupuestal 2012–2019 “plano” (Peña Nieto) y cambio de rol

a) Serie de presupuesto 2012–2019 (PEF) citada por Expansión

Expansión, usando datos del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), documenta que entre 2012 y 2019 el presupuesto de BIRMEX osciló (aprox.) entre 2,440 y 3,878 mdp, no hubo impulso de reconstrucción/expansión productiva en ese periodo.

b) Informe oficial BIRMEX 2012–2018.

El Informe de Rendición de Cuentas 2012–2018 de BIRMEX describe:

  • proyectos (por ejemplo influenza),
  • capacidades declaradas (incluye faboterápicos/antivenenos),

que contrasta lo “priorizado” contra lo ejercido.

Con base en la Cuenta Pública y en documentos oficiales, la inversión y ejecución de proyectos estratégicos de BIRMEX no mostraron continuidad suficiente durante 2006–2018; la consecuencia fue una pérdida de músculo productivo y mayor dependencia de importaciones justo cuando más se necesitaba soberanía sanitaria.

Bibliografía:

  1. https://gaceta.diputados.gob.mx/Gaceta/64/2021/mar/20210317-IV.html
  2. https://cronica.diputados.gob.mx/Debates/42/3er/Ord/19541111.html
  3. https://birmex.gob.mx/instalaciones/

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