Vacunación, cambio climático y migración definen el rumbo de las infecciones

La pandemia de Covid-19 dejó dos efectos simultáneos: el primero, positivo: la población incorporó un nuevo lenguaje —“virus”, “transmisión”, “PCR”— y hoy está mucho más alerta. El segundo, problemático: durante el periodo de encierro y la atención concentrada en Covid, “nos despreocupamos de otras enfermedades”. Eso se reflejó en un fenómeno clave: cayeron las tasas de vacunación tanto en niños como en adultos, incluidas personas inmunosuprimidas. El resultado es un grupo de población con coberturas incompletas frente a enfermedades prevenibles, lo que ayuda a explicar el regreso de brotes como el sarampión.

Así lo explicó la Dra. Claudia Cortés, especialista en enfermedades infecciosas y medicina interna y profesora titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Calentamiento global, viajes y migración cambian la epidemiología

La especialista subrayó que el escenario pospandemia se combina con transformaciones de fondo, entre ellas, el calentamiento global, que altera la presencia y expansión de vectores (mosquitos e insectos) capaces de transmitir enfermedades que antes no se veían en determinadas zonas geográficas. 

A eso se suma la facilidad de viajar: subir a un avión es hoy mucho más accesible que hace décadas, y las personas “viajan con sus virus, bacterias y hongos”.

En América Latina, añadió, hay además un factor estructural: la migración. Flujos provenientes de distintos países y rutas regionales han modificado la epidemiología local, incluyendo retos específicos como la vacunación de población migrante y la recuperación general de coberturas.

Un cambio que no se revertirá rápido

Ante la pregunta de si esta situación “llegó para quedarse”, la infectóloga fue cauta, al señalar que predecir el futuro es difícil, pero estimó que son cambios de largo aliento. Mejorar factores como el cambio climático exige acuerdos globales, y los temas migratorios están atravesados por decisiones políticas. Por ello, advirtió que “no vamos a volver al pasado muy rápidamente” y que será necesario reforzar cuidados para evitar contagios, además de recuperar la prevención que se debilitó en la pandemia.

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“Bebés Covid” y virus fuera de temporada

Otro punto que destacó la especialista es que los niños pequeños que nacieron durante la pandemia —a quienes llamó “bebés Covid”— tuvieron menos exposición a infecciones habituales porque no asistieron a guarderías o escuelas, espacios donde normalmente se adquieren los primeros virus respiratorios. Esa menor exposición pudo traducirse en un sistema inmunológico “menos entrenado”, un tema que, dijo, hoy se está estudiando.

Cuando se levantaron las restricciones, los virus retomaron su circulación, pero con comportamientos inusuales. En Chile, explicó, se observó con claridad que se desordenó la temporalidad típica de los virus: el “orden” esperado —por ejemplo, primero influenza y después virus respiratorio sincicial— cambió. Eso ha derivado en brotes en épocas no habituales, lo que incrementa la percepción de mayor riesgo y obliga a mantener vigilancia.

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