El uso de biomarcadores como la procalcitonina (PCT) puede contribuir al diagnóstico oportuno de las Infecciones Asociadas a la Atención de la Salud (IAAS) y reducir hasta tres días la duración del tratamiento con antibióticos.
Así lo señaló la Dra. Graciela Merinos Sánchez, directora académica de Sepsis México, durante su conferencia “Biomarcadores: papel en el diagnóstico oportuno de IAAS”, impartida en el VI Foro de Hospitales sin Infecciones.
Durante su participación, la especialista explicó que los biomarcadores son moléculas biológicas que se encuentran en la sangre, otros líquidos o tejidos del cuerpo, y cuya presencia es signo de un proceso normal o de una enfermedad.
Estas herramientas de diagnóstico pueden aportar información para diferenciar entre procesos bacterianos y virales, evaluar el pronóstico del paciente, monitorear su respuesta al tratamiento y apoyar la toma de decisiones sobre el inicio, ajuste o suspensión de terapias.
Procalcitonina, un biomarcador clave para identificar infecciones bacterianas
Entre los biomarcadores analizados, destacó la procalcitonina, cuya sensibilidad y especificidad para diferenciar una infección bacteriana de otras causas inflamatorias se sitúan por arriba del 80%. A diferencia de otros marcadores, explicó, su elevación se relaciona particularmente con infecciones bacterianas sistémicas.
Merinos Sánchez presentó evidencia en pacientes con neumonía hospitalaria y neumonía asociada a ventilación mecánica, en quienes la medición de procalcitonina permitió mejorar la sensibilidad y especificidad diagnóstica, además de reducir de 12 a nueve días el uso de antibióticos.
La especialista agregó que la procalcitonina también puede aportar información sobre el pronóstico y funcionar como marcador independiente de mortalidad, mientras que otros biomarcadores, como la proadrenomedulina, presentan una mayor relación con el pronóstico del paciente. Estas herramientas pueden ser de utilidad tanto en los servicios de urgencias como en las unidades de cuidados intensivos.
No obstante, enfatizó que ningún biomarcador debe utilizarse de manera aislada. Su interpretación debe complementarse con la evaluación clínica y las escalas de gravedad, con el objetivo de orientar mejor las decisiones médicas y favorecer mejores resultados para los pacientes.
Carga de la sepsis: cuando las IAAS son una emergencia
En el mismo encuentro participó el Dr. Luis Antonio Gorordo Delsol, de la Unidad de Cuidados Intensivos Adultos del Hospital Juárez de México, quien impartió la conferencia “Carga de la sepsis: cuando las IAAS son una emergencia”.
Durante su intervención, advirtió sobre uno de los desafíos que enfrenta México para dimensionar la magnitud de estas infecciones: menos del 10% de los hospitales públicos y privados reportan adecuadamente las Infecciones Asociadas a la Atención de la Salud (IAAS) ante las autoridades e instituciones correspondientes.
El especialista señaló además que cada 15 minutos mueren alrededor de 350 personas por sepsis en el mundo. Explicó que se trata de una condición donde el tiempo para realizar el diagnóstico es un factor clave, y cuyos signos y síntomas pueden ser inespecíficos, lo que dificulta identificar con precisión el denominado “momento cero”, a partir del cual deben comenzar las acciones para atender al paciente.
Ante este desafío, explicó que recientemente publicó, junto con Marcio Borges, en el Journal of Internal Medicine, un consenso sobre cómo activar un código sepsis, trabajo en el que también participó la Dra. Graciela Merinos Sánchez, directora académica de Sepsis México.
En dicho trabajo se incorporó una cadena de supervivencia de la sepsis, que busca establecer el “momento cero” a partir del cual deben ponerse en marcha las acciones para identificar y atender oportunamente al paciente.
Hoja clínica de enfermería, clave para la detección oportuna de infecciones
De acuerdo con el especialista, una herramienta fundamental para detectar oportunamente a un paciente que ha desarrollado una infección asociada a la atención de la salud es la hoja clínica de enfermería, ya que concentra valores y signos clínicos necesarios para reconocer ese “momento cero”.
Para ello, señaló, puede utilizarse la escala NEWS2, desarrollada en Reino Unido a partir de una amplia base de datos de pacientes y que permite identificar oportunamente el deterioro clínico.
Según el Dr. Gorordo Delsol, a partir de dos puntos en NEWS2 es posible activar una cadena de emergencia de código sepsis y, con ello, determinar el momento para comenzar a actuar.
“Tendríamos que hacer la sospecha: por qué llegó nuestro paciente, dónde está el síndrome clínico infeccioso; hacer una valoración, activar NEWS2, después confirmar el diagnóstico, involucrar biomarcadores, estudios de imagen, laboratorios generales, administrar antibiótico y controlar”, explicó.
Asimismo, señaló que menos del 8% de los pacientes con choque séptico ingresan a una unidad de terapia intensiva, lo que evidencia los desafíos que persisten en la atención de estos casos.
En ese contexto, hizo referencia a tres análisis del Global Burden of Disease (GBD) sobre sepsis, cardiopatía isquémica y enfermedad vascular cerebral (EVC), asociados con trabajos encabezados por la Dra. Kristina E. Rudd, el Dr. Gregory A. Roth y el Dr. Valery L. Feigin, respectivamente, cuyos resultados permiten dimensionar la carga de estas enfermedades.
En el caso de la sepsis, se estiman 49 millones de casos al año y una de cada cinco muertes en el mundo está asociada con esta condición. Al compararla con el infarto de miocardio, señaló que la sepsis registra casi seis veces más casos y una mortalidad considerablemente mayor: 19% frente a 3.5%. En cuanto al EVC, indicó que se registran menos de 11 millones de casos anuales.
80% de los pacientes con sepsis llega a los servicios de urgencias
Por otra parte, dio a conocer que 80% de los pacientes con sepsis son recibidos en los servicios de urgencias, mientras que el 20% restante corresponde a personas que desarrollan esta condición durante su estancia hospitalaria.
También se refirió al estudio EPIC, publicado en 2020, que reunió información de 88 países y alrededor de mil 500 unidades de cuidados intensivos. Entre los factores asociados con mayor riesgo de muerte por infecciones en terapia intensiva destacó la presencia de Klebsiella resistente a betalactámicos, infecciones adquiridas en UCI, Acinetobacter resistente a carbapenémicos y enterococos resistentes a vancomicina.
Hasta 70% de IAAS pueden prevenirse
Finalmente, subrayó que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta 70% de las Infecciones Asociadas a la Atención de la Salud pueden prevenirse, por lo que fortalecer la vigilancia, la detección oportuna y las medidas de prevención resulta fundamental para reducir su impacto.



