Lecciones aprendidas para minimizar las infecciones de SARS-CoV-2 en Hospitales

Los autores del artículo “Hospital-Acquired SARS-CoV-2 Infection, Lessons for Public Health9 presentan algunas medidas para disminuir la transmisión del virus y señalan que existe evidencia que puede apoyar al diseño de políticas que mejoren la seguridad en el entorno hospitalario.

Antecedentes

Desde el inicio de la pandemia de la enfermedad por COVID-19, quedó claro que los hospitales eran un importante escenario para la transmisión viral. El articulo nos menciona que en una revisión de 2 series de casos tempranos en China se estimó que el 44% de las 179 infecciones por síndrome respiratorio agudo severo por coronavirus 2 (SARS-CoV-2) fueron adquiridas en el hospital 1. Un ejemplo ilustrativo del devastador potencial de transmisión del SARS-CoV-2 en la atención médica provino del Hospital St Augustine en Durban, Sudáfrica, una instalación con 469 camas, incluidas 18 salas, 6 unidades de cuidados intensivos y 735 trabajadores clínicos 2. A través de un detallado estudio epidemiológico que se complementó con análisis filogenético, los investigadores documentaron cómo un solo caso insospechado de SARS-CoV-2 fue el inicio de 6 cadenas que involucraron a 5 salas de hospital, un hogar de ancianos externo y una unidad de diálisis, con la infección finalmente confirmada entre 80 miembros del personal y 39 pacientes, 15 de los cuales fallecieron 2.

Uso universal de cubrebocas quirúrgicos

Al mismo tiempo, la creciente evidencia respalda la efectividad de una intervención relativamente simple para reducir la transmisión hospitalaria del SARS-CoV-2: el uso universal de cubrebocas quirúrgicas por parte de los trabajadores de la salud y los pacientes. Esta intervención parece ser eficaz, a pesar de la relativa incapacidad de distanciarse físicamente por completo dentro del hospital. Un estudio de 21 mil trabajadores de la salud encontró que las infecciones por SARS-CoV-2 adquiridas nosocomialmente disminuyeron significativamente después de la implementación de una política de uso universal de cubrebocas, mientras que los casos adquiridos en la comunidad continuaron aumentando, en consonancia con la incidencia comunitaria general 3. Los autores también mencionan que en otro estudio con los trabajadores de la salud en 12 hospitales con más de 75 mil empleados, se encontró que la tasa de positividad de la prueba SARS-CoV-2 entre el personal disminuyó linealmente del 14.65% al 11.46% durante un período de 3 semanas después de la implementación del enmascaramiento universal 4. Un estudio detallado de rastreo de contactos de 226 pacientes expuestos a trabajadores de la salud con COVID-19 confirmado durante el aumento repentino en Boston encontró solo 1 transmisión posible; y esto fue en el contexto de un encuentro de 30 minutos durante el cual tanto el paciente como el trabajador de salud no se encontraban usando mascarilla 5. En conjunto, estos hallazgos sugieren que la transmisión hospitalaria general del SARS-CoV-2 en el contexto del uso de cubrebocas universal es probablemente rara; incluso durante los períodos de alta prevalencia comunitaria. Los investigadores destacan que el uso de cubrebocas será aún más importante a medida que la crisis de COVID-19 continúe en la temporada de influenza en el hemisferio norte.

Brotes en entornos hospitalarios

La transmisión que provocó un grupo de al menos 55 infecciones en el Baystate Medical Center en Massachusetts en julio de 2020 se remonta al “personal que se reunió en una sala de descanso y se quitó los cubrebocas9. En un brote en el Brigham and Women’s Hospital en Boston en septiembre de 2020 que se asoció con infecciones en 42 trabajadores de la salud y 15 pacientes, los epidemiólogos del hospital identificaron una serie de importantes factores que contribuyeron: “muchos pacientes no estaban con cubrebocas durante la atención clínica” y “[Que había] falta de distanciamiento físico entre el personal mientras comían9. Por lo que lo autores destacan que este patrón no es sorprendente, dado que hasta ahora se sabe que el momento en que se alcanza el punto máximo de infección es aproximadamente al inicio de los síntomas o justo antes; la mayoría de los pacientes con SARS-CoV-2 que requieren hospitalización son admitidos al menos 5 a 7 días después del inicio de los síntomas, momento en el que probablemente sean mínimamente infecciosos o no.

Lo que está claro es que estos brotes hospitalarios han revelado una falla en el uso de cubrebocas universal, pero también representa desafíos en sistemas como son un inadecuado apoyo para mantener la adherencia al uso de cubrebocas y a un factor de la naturaleza humana básica, porque los individuos se cansan de usarlos.

Medidas propuestas para minimizar infecciones de SARS-CoV-2 en Hospitales

Los autores proponen que los sistemas hospitalarios (y otras instalaciones interiores) se deben centrar en las siguientes disposiciones:
  • Distribuir un suministro suficiente de cubrebocas a todo el personal y los pacientes.
  • Proporcionar un espacio adecuado, bien ventilado e idealmente dedicado para los descansos de las actividades laborales diarias y las horas de comida para los trabajadores de la salud, con procesos implementados para garantizar que estos estén escalonados lo que permite minimizar el contacto y la conversación durante estos períodos de mayor riesgo.
  • Las habitaciones compartidas para los pacientes deben evitarse cuando sea posible, especialmente cuando la prevalencia local de infección es alta, debido a la posibilidad de que los pacientes puedan ser admitidos durante el período de incubación del SARS-CoV-2 y porque deben quitarse las máscaras para comer.
  • Debe evaluarse el beneficio marginal de la protección ocular universal, especialmente durante los encuentros clínicos.
  • Se deberían poner a disposición de todos los trabajadores de la salud pruebas en forma regular, con tiempos flexibles y convenientes con respuesta rápida; licencias por enfermedad adecuadas y reglamentarias, con sistemas que garanticen la progresión del entrenamiento de los médicos en formación.

Referencias

  1. Zhou Q, Gao Y, Wang X, et al. Nosocomial infections among patients with COVID-19, SARS and MERS: a rapid review and meta-analysis. Ann Transl Med. 2020;8(10):629. doi:10.21037/atm-20-3324PubMedGoogle ScholarCrossref
  2. Lessells R, Moosa Y, de Oliveira T. Report into a nosocomial outbreak of coronavirus disease 2019 (COVID-19) at Netcare St. Augustine’s Hospital. Published May 15, 2020. Accessed September 13, 2020. https://www.krisp.org.za/manuscripts/StAugustinesHospitalOutbreakInvestigation_FinalReport_15may2020_comp.pdf
  3. Seidelman J, Lewis S, Advani S, et al. Universal masking is an effective strategy to flatten the SARS-2-CoV healthcare worker epidemiologic curve. Infect Control Hosp Epidemiol. Published online June 24, 2020. doi:10.1017/ice.2020.313PubMedGoogle Scholar
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  8. Baystate Medical Center (BMC) identified COVID-positive patients and employees on a non-COVID clinical unit, and took immediate steps to respond. Accessed October 5, 2020. https://www.baystatehealth.org/covid19/cluster-information
  9. Aaron Richterman, MD; Eric A. Meyerowitz, MD2; Muge Cevik, MD; Hospital-Acquired SARS-CoV-2 Infection Lessons for Public Health; JAMA; publicado el 13 de noviembre de 2020; doi:10.1001/jama.2020.21399; Disponible en el URL https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/10.1001/jama.2020.21399

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