Investigadores desarrollan una clasificación de efectividad en filtración de cubrebocas

En la primavera de 2020, debido a los limitados suministros nacionales de cubrebocas N95, en los hospitales en los Estados Unidos se solicitó a las empresas públicas y privadas que donaran equipos de protección personal (EPP), con diversos tipos de cubrebocas. Esto con el fin de garantizar que los trabajadores de la salud estén protegidos mientras atienden a sus pacientes.

Entre tantas opciones, los expertos en prevención de infecciones en el Centro Médico de la Universidad de Carolina del Norte (UNCHC, University of North Carolina Health Care System) en los Estados Unidos, se propusieron reunir evidencia respecto a la eficiencia de filtración de docenas de diferentes tipos de cubrebocas y sus modificaciones, incluidos los esterilizados para su reutilización, cubrebocas caducados, novedosos cubrebocas de origen nacional, extranjero y caseras.

Los datos, publicados el 11 de agosto de 2020 en JAMA Internal Medicine, demuestran que los cubrebocas N95 esterilizados y reutilizados así como los N95 caducadas conservan su eficacia para proteger a los trabajadores de la salud de la infección por COVID-19.

Evaluando efectividad de la filtración con los cubrebocas

Para evaluar la efectividad de la filtración con los cubrebocas, la doctora Emily Sickbert-Bennett, directora de Prevención de Infecciones en UNC Medical Center y sus colegas recurrieron a alguien en quien sabía que podía confiar: su padre, William Bennett, profesor de medicina, quien dirige el Laboratorio de investigación en aclaramiento mucociliar y aerosoles (Mucociliary Clearance and Aerosol Research Laboratory) en el Centro de Medicina Ambiental, Asma y Biología Pulmonar de la UNC (CEMALB, Center for Environmental Medicine, Asthma, and Lung Biology).

Le dije que teníamos dos tipos de cubrebocas: cubrebocas N95 usadas, esterilizadas y caducadas, y necesitábamos saber si ofrecerían una protección segura y eficaz; en caso de que necesitáramos que nuestros compañeros de trabajo de la salud las usaran“, menciona Sickbert-Bennett. “Y dijo que sería posible que su laboratorio los probara y nos brindara datos en los que fundamentar nuestra toma de decisiones“.

Colaboración con EPA

En el marco de un acuerdo de cooperación entre el Centro de Estudios Humanos de la EPA (Environmental Protection Agency, Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos) en el campus univesitario de UNC-Chapel Hill, en el que residen los laboratorios de Bennett, Bennett;  el profesor asistente Phillip Clapp, y el investigador asociado Kirby Zeman, trabajaron con el científico investigador de la EPA, James Samet, para medir la fracción de partículas submicrónicas que penetran en el espacio respiratorio de sujetos que llevan un cubrebocas mientras realizan una serie de actividades que simulan condiciones como:

  • Conversar 
  • Movimiento durante un turno de trabajo 

Estas pruebas proporcionaron a los investigadores en prevención de infecciones los datos cuantitativos que utilizaron para clasificar las mejores opciones de protección respiratoria para los trabajadores de la salud durante el brote de la enfermedad de COVID-19.

Resultados

Los investigadores encontraron que ciertos cubrebocas N95, de acuerdo con la clasificación del Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH, National Institute of Occupational Safety and Health), brindan una efectividad superior al 95% para evitar que el usuario inhale partículas muy pequeñas en el aire que pueden portar el virus SARS-CoV-2, que puede causar la enfermedad de COVID-19. Además, estos cubrebocas conservan su eficacia por muchos años después de la fecha de caducidad . Además, estas máscaras clasificadas por NIOSH se pueden esterilizar con peróxido de hidrógeno u óxido de etileno sin comprometer su eficacia.

Finalmente, sus procedimientos de filtración modificados demostraron que los cubrebocas ajustables eran aproximadamente un 70% efectivas para filtrar las partículas inhaladas, mientras que los cubrebocas quirúrgicos a las orejeras tenían aproximadamente un 40% de efectividad. Clapp, co-primer autor, enfatizó que, “Una de las claves para la protección es qué tan bien se ajusta un cubrebocas. Un cubrebocas N95 que forma un sello hermético ofrece la prevención óptima de infecciones. Sin embargo, la evidencia de estudios previos sugiere que incluso los cubrebocas quirúrgicos con una eficiencia <95% son efectivos para prevenir la adquisición de coronavirus epidémicos“.

Usando siempre la opción más segura en el estante

Nuestra jerarquía de suministros de cubrebocas equivale esencialmente a usar siempre la opción más segura en el estante, especialmente para aquellos trabajadores de la salud que atienden a pacientes con COVID-19”, dijo Sickbert-Bennett, y declaró que “comenzamos con productos de nuestra marca y modelo habituales, luego seguimos con los productos aprobados por CDC-FDA-NIOSH”.

Hasta la fecha, UNC Health ha mantenido suministros adecuados de EPP aprobado por NIOSH”, afirmó Sickbert-Bennett. “Estamos seguros de que podemos mantener la protección de los trabajadores de UNC Health con la variedad de cubrebocas y respiradores probados como parte de este estudio publicado por JAMA“.

Referencias

  1. Sickbert-Bennett EE, Samet JM, Clapp PW, et al. Filtration Efficiency of Hospital Face Mask Alternatives Available for Use During the COVID-19 Pandemic. JAMA Intern Med. 2020;180(12):1607–1612. doi:10.1001/jamainternmed.2020.4221; Disponible en el URL https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/fullarticle/2769443

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