El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) explicó que la reducción en el número de programas de la Secretaría de Salud para el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026, de 27 a 16, es altamente probable que provoque una “pérdida de trazabilidad” en el gasto destinado a la vigilancia epidemiológica y otros programas cruciales de salud.
Aunque no se habla de una desaparición como tal, agrupar la vigilancia epidemiológica en una política más amplia, como la de prevención o vacunación, convierte al panorama en algo muy general y es imposible saber a qué acciones específicas se destina el presupuesto. Aunque podría ser posible diferenciar las actividades por padecimientos como el VIH o el sobrepeso, la simple fusión podría generar problemas en el rastreo de fondos.
No se podrá saber con precisión cuánto se invierte
“Esta falta de trazabilidad implica que ya no se podrá saber con precisión cuánto se invierte en acciones específicas dentro de los programas de salud. Esta opacidad es crítica en un país con alta prevalencia de diabetes, obesidad y sobrepeso, donde es vital monitorear la inversión para evaluar resultados. Además, la fusión pone en riesgo el seguimiento de metas específicas”, señaló Judith Méndez, Directora adjunta de investigación del CIEP.
A pesar de ser un programa crucial para la salud pública, ya que su inversión tiene un impacto en toda la población, hay un déficit en la inversión para la prevención. El programa de vacunación enfrenta un recorte de casi el 70%, mientras que el de vigilancia epidemiológica y el de prevención y control de enfermedades disminuyeron 3% y 5% respectivamente.
La investigadora enfatizó que, si bien la atención urgente suele priorizarse sobre la prevención a largo plazo, el rastreo de estos fondos es esencial ya que provienen de “el dinero de todos”.
Se pierden indicadores
Además, “un programa presupuestario individual tiene indicadores y objetivos claros, como por ejemplo el control y atención de calidad del 70% de los pacientes con diabetes. Al fusionar los programas, no se sabe si estos indicadores se mantendrán o si serán reemplazados por otros, lo que hace difícil dar seguimiento al gasto”, declaró Judith Méndez.
Este escenario sugiere que la atención a lo urgente a menudo se prioriza sobre lo importante, lo que se traduce en un gasto destinado a la atención inmediata en lugar de a la prevención. Aunque las acciones preventivas son más rentables a largo plazo, la presión de atender casos urgentes a corto plazo prevalece.



