Científico prueba máscaras de hospital procesadas hasta 10 veces para su reutilización, algunos procesos de descontaminación dañan los cubrebocas N95

Ciertos métodos de descontaminación de cubrebocas médicos para uso repetido durante la pandemia de COVID-19 parecen dañar la integridad y la función protectora de las máscaras, según una investigación realizada por un científico de salud ambiental de la Universidad de Massachusetts Amherst.

Algunos tratamientos para la descontaminación no tuvieron impacto en el rendimiento del respirador, mientras que otros tratamientos causaron daños sustanciales a los respiradores“, escribe Richard Peltier, profesor asociado de la Escuela de Salud Pública y Ciencias de la Salud y autor principal del artículo “Addressing Decontaminated Respirators: Some Methods Appear to Damage Mask Integrity and Protective Function” [1] (Abordando los respiradores descontaminados: algunos métodos parecen dañar su integridad y la función protectora) publicado el 16 de julio de 2020 en la revista Infection Control and Hospital Epidemiology.

Peltier recibió una subvención acelerada de la National Science Foundation en mayo para estudiar el impacto de varias técnicas de esterilización autorizadas para uso de emergencia por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) a la luz de la escasez de cubrebocas médicos, también conocidas como respiradores N95.

Dada la escasez global de N95, los médicos se enfrentan a una opción: usar un respirador usado y potencialmente infectado, o usar uno que fue descontaminado a través de un proceso que puede afectar la integridad del respirador“, dice Peltier, cuyos coautores incluyen médicos e investigadores en el New England Baptist Hospital en Boston y el UMass Memorial Medical Center en Worcester.

Peltier utiliza instrumentos de detección de contaminación de última generación y una cabeza de maniquí en su laboratorio para medir si las partículas microscópicas pueden pasar a través de los cubrebocas después de esterilizarse. “Los respiradores deben ser efectivos en una variedad de condiciones potenciales para proporcionar protección ya que las gotas que contienen partículas de virus comienzan a evaporarse y encogerse inmediatamente“, explica.

Si bien la prueba estaba limitada por la disponibilidad de cubrebocas procesadas proporcionadas por hospitales en Massachusetts, el estudio logra tener varias conclusiones generalizables, dice Peltier.

Los respiradores que fueron tratados entre una y 10 veces con esterilizadores específicos de peróxido de hidrógeno vaporizado (vHP) o hasta 5 veces con ciclos de descontaminación más cortos de peróxido de hidrógeno y plasma de gas (gpHP) conservan sus capacidades de filtración originales. Un proceso de descontaminación que usa irradiación germicida ultravioleta (UVGI) disminuye lentamente la eficiencia de filtración, alcanzando un nivel “de precaución” después de 9 tratamientos repetidos, según la investigación. “Sin embargo, todavía existen una serie de sistemas esterilizadores que se utilizan en estos cubrebocas sobre los que no tenemos información y, por lo tanto, no podemos determinar si mantienen a los trabajadores seguros“, dice Peltier.

Los tratamientos con altas concentraciones de gpHP o con tiempos de procesamiento más largos degradaron el rendimiento de filtración por debajo del requisito para los cubrebocas N95, que deberían ser capaces de filtrar el 95% de las partículas de 300 nanómetros (nm).

A modo de comparación, Peltier también probó un cubreboca KN95, algunas de las cuales se han eliminado de la lista de uso de emergencia de la FDA debido al bajo rendimiento, y un paño de poliéster de 4 capas. Ninguno de los dos había sido tratado con ninguna técnica de descontaminación, y ambos se desempeñaron por debajo de los estándares N95. Peltier también descubrió que sumergir un cubrebocas N95 en una solución de lejía al 10% degradaba su rendimiento.

Peltier señala que su estudio no abordó el ajuste o la integridad general de las máscaras, incluida la función elástica, la corrosión en las grapas y la compresión del respirador, todo ello es importante para un adecuado funcionamiento. Su investigación resalta la importancia de usar técnicas de descontaminación que sean seguras para la reutilización de las cubrebocas N95.

Esperamos que este trabajo respalde una buena toma de decisiones que protejan a quienes están en la primera línea de esta pandemia y nos mantienen a todos a salvo“, dice Peltier. “Sin ellos, ninguno de nosotros está a salvo“.

 

Referencias

 

  1. Richard E Peltier, Jiayuan Wang, Brian L. Hollenbeck, Jennifer Lanza, Ryan M. Furtado, Jay Cyr, Richard Ellison y Kimiyoshi J. Kobayashi; Addressing Decontaminated Respirators: Some Methods Appear to Damage Mask Integrity and Protective Function; Addressing Decontaminated Respirators: Some Methods Appear to Damage Mask Integrity and Protective Function; Infection Control & Hospital Epidemiology; July 2020, pp. 1-9; DOI 10.1017/ice.2020.332; Disponible en el URL https://www.cambridge.org/core/journals/infection-control-and-hospital-epidemiology/article/addressing-decontaminated-respirators-some-methods-appear-to-damage-mask-integrity-and-protective-function/359B75FA7DE646605799AF060DEC8D2B

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