Infecciones nosocomiales, lo que debemos saber

Las infecciones nosocomiales se definen como cualquier infección adquirida durante el tiempo en que una persona está hospitalizada, pudiendo manifestarse mientras está internado o después de haber sido dado de alta. Estas infecciones deben estar relacionadas con la hospitalización o los procedimientos realizados en el hospital.

Principales factores

Así lo describe Marcela Lemos, Biomédica del equipo editorial médico de Tua Saúde, quien precisa que adquirir una infección en el hospital es común, ya que éste es un ambiente en el que están muchas personas enfermas y en tratamiento con antibióticos. 

Destaca que, durante el período de hospitalización, algunos de los principales factores que pueden causar una infección son:

  • Desequilibrio de la flora bacteriana de la piel y del organismo, generalmente debido al uso de antibióticos;
  • Disminución del sistema inmune de la persona hospitalizada, tanto por la enfermedad como por uso de medicamentos;
  • Realización de procedimientos invasivos como colocación de un catéter, colocación de sondas, biopsias, endoscopias o cirugías, que rompen la barrera de protección de la piel.

Generalmente, los microorganismos que causan la infección hospitalaria no causan infecciones en otras situaciones, ya que aprovechan el ambiente con pocas bacterias inofensivas y el debilitamiento del sistema inmune para instalarse. A pesar de esto, las bacterias hospitalarias suelen desarrollar infecciones graves y de difícil tratamiento, ya que son más resistentes a los antibióticos, por esto, generalmente es necesario utilizar antibióticos más potentes para curar este tipo de infección.

Tipos de infección hospitalaria

En el artículo denominado: “Infecciones nosocomiales: qué son, causas, tipos y prevención”, Marcela Lemos señala que las infecciones relacionadas con el ambiente de la salud pueden clasificarse en algunos tipos de acuerdo con el microorganismo y forma de entrada en el cuerpo, en:

Endógena, en que la infección es causada por la proliferación de microorganismos de la propia persona, siendo más frecuente en aquellas con el sistema inmune más comprometido;

Exógena, es causada por un microorganismo que no forma parte de la microbiota de la persona, siendo adquirido a través de las manos de los profesionales de la salud o como consecuencia de procedimientos, medicamentos o alimentos contaminados;

Cruzada, es más común cuando hay varios pacientes en la misma UCI (Unidad de Cuidados Intensivos), favoreciendo la transmisión de microorganismos entre las personas internadas;

Interhospitalaria, son aquellas infecciones llevadas de un hospital a otro, es decir, la persona adquiere una infección en el hospital en el que se le dio el alta, pero fue internada en otro.

En este sentido, la especialista destaca la importancia de que se identifique el tipo de infección hospitalaria, de tal manera de que se puedan tomar las medidas pertinentes de prevención y control de microorganismos.

Cómo se hace el control

El ministerio de salud de cada país -refiere la experta- es responsable de cualquier ambiente que esté destinado a los cuidados de salud, el cual deberá poseer ciertos cuidados para prevenir infecciones nosocomiales. En el hospital debe haber una Comisión de control y prevención de infecciones, la cual está formada por un grupo de profesionales de la salud como médicos y enfermeros, que tienen la responsabilidad de estudiar las fuentes y causas de infecciones del hospital, y de elaborar un programa de prevención para reducir al máximo el número de infecciones.

De acuerdo con Marcela Lemos, las actividades de esta comisión pueden ser divididas en:

  • Elaboración de normas y rutinas para la limpieza y desinfección de los ambientes, estableciendo la frecuencia, tipo de desinfectante, especialmente en áreas críticas, como el retén de recién nacidos, áreas quirúrgicas o las UCI, por ejemplo;
  • Determinación de reglas para pacientes, visitantes y profesionales, para disminuir el riesgo de infecciones como limitar el número de visitas, establecimiento de normas y entrenamientos para higiene, recolección de exámenes, aplicación de medicamentos, realización de curativos o preparación de los alimentos;
  • Estimulación de medidas de higiene, principalmente de las manos que son uno de los principales vehículos de transmisión de microorganismos, a través del lavado frecuente o con uso del gel de alcohol. Esta medida debe ser adoptada tanto por los acompañantes de los pacientes como por el equipo médico, siendo importante el monitoreo de esta práctica.
  • Conozcer la técnica adecuada para lavarse las manos.
  • Orientación para el uso correcto de antibióticos, evitando que los pacientes sean tratados con antibióticos sin necesidad o por antimicrobianos de amplio espectro, impidiendo así el desarrollo de bacterias multirresistentes;
  • Orientación sobre el uso de productos químicos para eliminar microorganismos como germicidas, desinfectantes, antisépticos, agentes de limpieza;
  • Vigilancia de los casos de infección, para entender las causas y elaborar planes de prevención.
  • Para disminuir la tasa de infección de un hospital, se deben tener los cuidados básicos con todos los pacientes, independientemente de su diagnóstico y del tratamiento realizado.
  •  Asimismo, es importante incentivar el alta hospitalaria siempre que sea posible, para evitar la permanencia por largos períodos en el hospital, ya que las probabilidades de adquirir una infección aumentan con el paso del tiempo.

Todas estas actividades tienen como objetivo principal promover la seguridad del paciente, adoptando medidas que disminuyan el riesgo de contraer una infección, enfatiza la experta.

Infecciones más frecuentes

En cuanto a las infecciones nosocomiales más frecuentes la especialista nos detalla:

  1. Neumonía

    La neumonía adquirida en el hospital suele ser grave y es más común en las personas que están hospitalizadas o que tienen dificultades para deglutir, por el riesgo de aspiración de alimentos o de la saliva. Además, las personas que utilizan dispositivos que ayudan a la respiración tienen más probabilidades de adquirir una infección hospitalaria. Algunas bacterias más comunes en este tipo de neumonía son: Klebsiella, Enterobacter, Pseudomonas, Acinetobacter, Staphylococcus aureus, Legionella, Mycoplasma, además de algunos tipos de virus.

    Principales síntomas: dolor en el tórax, tos con secreción amarillenta o sanguinolenta, fiebre, cansancio, falta de apetito y falta de aire.

  2. Infección urinaria

    La infección urinaria hospitalaria ocurre por el uso de una sonda urinaria durante el período de hospitalización, a pesar de que cualquier persona la puede desarrollar. Algunas de las bacterias más envueltas en esta situación son: Escherichia coli, Proteus sp, Pseudomonas aeruginosa, Klebsiella sp., Enterobacter sp., Enterococcus faecalis y hongos como la Candida sp.

    Principales síntomas: dolor o ardor al orinar, dolor abdominal, sangrado por la orina, fiebre.

  3. Infección de la piel

    Las infecciones de la piel son muy comunes debido a la aplicación de inyecciones a través de las venas para medicamentos o recolección de exámenes, cicatriz de una cirugía, biopsia o la formación de escaras de decúbito. Algunos de los microorganismos que causan ese tipo de infección son: Staphylococcus aureus, Klebsiella sp, Proteus sp, Enterobacter sp, Serratia sp, Streptococcus sp, Enterococcus y Staphylococcus epidermitis.

    Principales síntomas: puede haber presencia un área enrojecida e hinchazón en la piel, con o sin la presencia de ampollas. Generalmente, la región se encuentra dolorida y caliente, y puede haber producción de secreción purulenta y mal olorosa.
  1. Infección de la sangre

    La infección del torrente sanguíneo llamada septicemia surge, generalmente, después de la infección de alguna región del cuerpo que termina diseminándose por el torrente sanguíneo. Este tipo de infección grave, y si no es debidamente tratada puede causar un fallo multiorgánico y riesgo de muerte. Cualquiera de los microorganismos de las infecciones se puede diseminar por la sangre, y algunos de los más comunes son: Escherichia coli, Staphylococcus aureus, Staphylococcus epidermitis y Candida.

    Principales síntomas: fiebre, escalofríos, caída de la presión, latidos del corazón débil, somnolencia.

Existen otros tipos de infecciones nosocomiales pero que son menos comunes y que afectan a varias regiones del cuerpo como la cavidad oral, el tracto gastrointestinales, genitales, ojos y oídos

Cualquier infección hospitalaria debe ser identificada rápidamente y tratada con antibióticos potentes, para evitar que se haga más grave y ponga en riesgo la vida de la persona, por esto ante la presencia de cualquier señal o síntoma de esta situación debe ser comunicada al médico responsable.

¿Quién tiene mayor riesgo?

Cualquier persona puede desarrollar una infección nosocomial, sin embargo, tienen mayor riesgo aquellas que tienen el sistema inmune más débil como:

  • Adultos mayores;
  • Recién nacidos;
  • Personas con la inmunidad comprometida, por enfermedades como SIDA, post-trasplantados o que usen medicamentos inmunosupresores;
  • Diabetes Mellitus mal controlada;
  • Las personas encamadas o con alteración de la conciencia, ya que presentan mayor riesgo de broncoaspiración;
  • Enfermedades vasculares con el compromiso de la circulación, ya que dificulta la oxigenación y cicatrización de los tejidos;
  • Pacientes con la necesidad de uso de dispositivos invasivos como sonda urinaria, inserción de catéter venoso, utilización de ventilación mecánica por aparatos;
  • Realización de cirugías.

Asimismo, mientras más sea el tiempo de hospitalización mayor es el riesgo de adquirir una infección nosocomial, ya que hay mayor exposición a los microorganismos responsables, concluye la especialista.

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