“Que nos vean como ejemplo a seguir”: presidenta del CMECAC llama a impulsar la calidad y seguridad del paciente en México

En un sistema de salud que enfrenta presiones crecientes —sobredemanda, falta de recursos y brechas de capacitación— hablar de calidad y seguridad del paciente es hablar de lo esencial: evitar daños prevenibles, estandarizar procesos y asegurar que cada decisión clínica y operativa proteja la vida y la dignidad de las personas.

Desde esa convicción, la Dra. Cristina González de Jesús, presidenta del Colegio Médico de Especialistas en Calidad de la Atención Clínica (CMECAC), plantea en entrevista para “Hospital sin Infecciones”, un objetivo claro: que el Colegio sea visto como un referente y un ejemplo a seguir para fortalecer la cultura de seguridad al paciente en México.

Una formación integral para liderar la calidad en salud

Originaria de Atlixco, Puebla, la Dra. González de Jesús realizó sus estudios hasta la preparatoria en su estado natal y posteriormente ingresó a la Escuela Médico Militar, hoy conocida como Escuela Militar de Medicina, donde concluyó la carrera como Licenciado en Médico Cirujano Militar.

Su camino profesional se consolidó con la Especialidad de Calidad de la Atención Clínica en el Tecnológico de Monterrey, y más adelante con una Maestría en Administración de Instituciones de Salud y un Doctorado en Alta Dirección de Instituciones de Salud. Esta combinación, dice, responde a la naturaleza misma del campo: la calidad no solo se implementa en la cama del paciente, también se construye desde la gestión, la gobernanza y el liderazgo institucional.

El accidente que llevó a dedicar su carrera a la seguridad del paciente

La Dra. González de Jesús eligió la calidad como especialidad por una razón que marca el tono de toda su narrativa: la experiencia vivida como paciente.

La especialidad de calidad nació en 2006. Dos años después, en 2008, ella sufrió un accidente grave: no podía mover las piernas y era muy joven. Durante su hospitalización ocurrió un segundo evento: una nueva caída dentro del hospital. La respuesta que escuchó fue: “bueno, pero ya no pasa nada”.

Ese momento detonó una pregunta que sigue vigente en el sistema: si una situación así puede ocurrir con alguien menor de 30 años, ¿qué pasa con pacientes mayores, frágiles o sin redes de apoyo? Para la presidenta del CMECAC, no se trata necesariamente de negligencia intencional, sino del desconocimiento del impacto que una acción —aparentemente pequeña— puede tener “de por vida”.

A partir de ahí comenzó a investigar y encontró un campo amplio ya fundamentado en seguridad del paciente. La especialidad se convirtió entonces en una vía para multiplicar el impacto: pasar de la experiencia individual a acciones que beneficien a muchos pacientes.

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Los inicios de la especialidad en calidad

González de Jesús se graduó como médica en 2003 y posteriormente se integró a la especialidad como parte de la cuarta generación (2009–2012). En aquellos años, la disciplina era un nicho: había solo 10 plazas a nivel nacional y el círculo era pequeño, centrado en estandarización, construcción de procesos y participación en instituciones públicas, sociales y privadas.

En su testimonio reconoce el papel del Dr. Ruelas, impulsor del movimiento de calidad en México desde el sector público. Recuerda que, durante su formación, incluso recibían clases orientadas a definir políticas públicas como especialistas, con una mirada interdisciplinaria: profesores médicos e ingenieros, además de la alianza institucional entre el Tec de Monterrey y la Secretaría de Salud para crear la especialidad.

El nacimiento del CMECAC: una respuesta a los nuevos retos normativos en salud

El CMECAC surge casi dos décadas después de la especialidad, en un contexto de cambios normativos. A partir de reformas significativas que se realizaron a la Ley General de Salud en 2017, los especialistas debían contar con certificación por sus consejos para diversos trámites profesionales. Ante la falta de un ente propio, el Consejo Nacional de Salud Pública los acogió temporalmente.

Sin embargo, el gremio identificó una necesidad mayor: tener una organización que los agrupara y que, en el futuro, pudiera ser su propio referente certificador. En 2019 se reconoce esa urgencia con más claridad y, en 2023, por iniciativa de la Dra. Walverly Morales y un grupo de especialistas de distintas generaciones, se formaliza el proceso administrativo y jurídico.

El consejo directivo se integró por ocho personas (presidencia, vicepresidencia, tesorería y secretarías, entre otros cargos) con una misión compartida: hacer visible la necesidad de calidad y seguridad del paciente en México.

El reto de pasar de investigaciones aisladas a una agenda nacional de calidad y seguridad del paciente
Uno de los diagnósticos más directos de la presidenta del CMECAC es que en México sí existen investigaciones en calidad y seguridad, pero suelen ser aisladas. Falta —dice— un impulso coordinado, multidisciplinario y transinstitucional para buscar intencionadamente datos sobre eventos adversos y convertirlos en acciones de mejora.

“Sabemos que existen eventos adversos a nivel mundial; México no puede ser la excepción”, afirma. Por eso el Colegio busca impulsar no solo publicaciones, sino una cultura donde los datos sean transparentes, útiles y orientados a decisiones reales.

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El Colegio inició con alrededor de 72 socios fundadores y reconoce que ha habido altibajos, en parte por la diversidad de liderazgos y la dispersión natural de un gremio en crecimiento. De los 146 egresados identificados hasta hoy, aún hay áreas de oportunidad para alinear esfuerzos y sumar más participación.

“Que nos vean como ejemplo a seguir”: el sentido de liderazgo

Al asumir un papel activo en el CMECAC —y particularmente en su mesa directiva—, la Dra. González de Jesús reconoce que implica más trabajo y una gran responsabilidad, pero sostiene que el valor está en el impacto colectivo: “estoy convencida de que se pueden lograr muchas cosas trabajando en equipo”.

Su visión de liderazgo se centra en tres frentes:
• Difusión de la disciplina y de buenas prácticas.
• Investigación para demostrar impacto y orientar decisiones.
• Apoyo al nuevo recurso humano, incluyendo residentes y profesionales en formación.


La apuesta es que los especialistas en calidad ayuden a convertir lo que muchas veces se hace “por instinto” en algo estandarizado, medible y replicable: definir procesos, establecer mejoras, transformar lo subjetivo en cuantitativo y evidenciar cómo eso repercute en la calidad de vida de los pacientes.

CMECAC impulsa un modelo de calidad en salud inclusivo

Uno de los puntos más relevantes que destaca, es su visión inclusiva: la cultura de calidad y seguridad no se construye solo desde el consultorio. El Colegio busca integrar también a quienes han desarrollado experiencia en calidad de manera empírica o desde otras disciplinas: enfermería, ingeniería biomédica, psicología, química, ingeniería industrial, trabajo social, perfiles académicos e incluso personal técnico.

La razón es contundente: los eventos adversos pueden originarse en eslabones no clínicos. La doctora comparte un caso que ilustra el impacto de un “detalle”: un dispensador no identificó la diferencia entre gabapentina y glibenclamida —medicamentos físicamente similares— y una paciente terminó con hemiplejia permanente tras una hipoglucemia. También advierte sobre errores de registro en un call center o datos equivocados que generan consecuencias clínicas.

Por eso, señala, el ideal tal vez no sea “un especialista en calidad por hospital”, sino personal preparado en distintos ángulos del sistema.

Avances y pendientes: el sistema sí ha cambiado, pero falta visibilizarlo

Desde la perspectiva de la presidenta del CMECAC, México ha avanzado en estos 25 años posteriores a los primeros reportes de eventos adversos. Reconoce el esfuerzo no solo de especialistas, sino también del personal de enfermería y de otros actores que empujan mejoras de manera constante: desde la especialidad en calidad aplicada a pediatría, hasta la capacitación de Protección Civil para evacuación segura de pacientes.

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Aun así, advierte una paradoja: se han hecho cosas importantes, pero muchas veces no se visibilizan.

De ahí la necesidad de sumar evidencia, difusión y coordinación.

Educación del paciente: el punto de partida que no puede esperar

Otro eje de su reflexión es el papel del paciente. Para la doctora, el Colegio no solo debe ser visible para profesionales, sino también para el público. La “primera educación” —afirma— debe ocurrir con los pacientes: si conocen mínimos de calidad que deben cumplir las instituciones, el avance puede ser mayor.

A pregunta expresa, sobre si, ¿el sistema está listo para un paciente que pregunte por qué le recetan antibióticos o si alguien se lavó las manos? La Dra. González de Jesús explicó que lo más importante en un inicio es educar al paciente, ya que debido a la inteligencia artificial y el acceso a información, el paciente llega con preguntas o pidiendo, antibióticos, por lo tanto, educarlo reduce el riesgo, incluso si el sistema todavía está adaptándose.

La meta: realizar el Simposio de Especialistas de Calidad cada año

La Dra. González de Jesús tomó protesta como presidenta el 13 de noviembre de 2025, en el marco del II Simposio de Especialistas de Calidad, realizado en la Academia Mexicana de Medicina. El evento, además, incluyó participación de residentes con carteles y acercamientos con la industria desde una perspectiva ética.

El CMECAC planea realizar este encuentro de forma anual, con la intención de evolucionar hacia un congreso. Parte del desafío será coordinarse con otros foros (de sedes y residentes) para evitar fragmentación y construir un calendario consensuado.

Una invitación al sistema: mejorar juntos, medir mejor, cuidar siempre

El mensaje final de la presidenta del CMECAC es una invitación: la calidad y la seguridad del paciente no se logran en solitario, ni desde una sola profesión. Se construyen con evidencia, procesos, capacitación y una cultura que reconozca que cada detalle —desde la prescripción hasta la dispensación, desde el registro hasta la higiene de manos— puede cambiar una vida.

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